Guía de cuidado: cabello con puntas abiertas

Puntas abiertas
Puntas fuertes, flexibles y con brillo, del saneado al cuidado diario.
Conoce tu cabello
Qué es, por qué ocurre y cómo cuidarlo en el día a día: lo esencial para entender tu cabello con puntas abiertas antes de elegir productos.
Qué son las puntas abiertas
Las puntas abiertas, llamadas tricoptilosis, aparecen cuando el extremo del cabello se separa en dos o más hebras. Ocurre porque la cutícula, la capa externa que protege la fibra, se desgasta, y la corteza interna queda expuesta y se abre. Las puntas son la parte más antigua del pelo: en una melena larga pueden tener varios años, y acumulan todas las agresiones que ha sufrido el cabello.
Qué implicaciones tiene
- Aspecto: puntas finas, abiertas, con frizz y sin brillo.
- Tacto: el cabello se nota áspero y se enreda con facilidad.
- Rotura: la abertura sube por la fibra si no se corta a tiempo, y el pelo acaba rompiéndose más arriba.
- Largo: aunque el cabello crece con normalidad, la rotura hace que parezca que no crece.
Por qué se producen
- Calor: secador a alta temperatura, planchas y tenacillas debilitan la cutícula.
- Tratamientos químicos: tintes, decoloraciones, permanentes y alisados.
- Fricción: frotar con la toalla, cepillar con fuerza, coleteros apretados y fundas de almohada ásperas.
- Sol, cloro y agua salada: resecan y oxidan la fibra.
- Limpieza agresiva: los champús con sulfatos arrastran los lípidos que protegen el cabello.
- Falta de hidratación: un cabello seco es menos flexible y se abre antes.
- Tiempo sin cortar: cuanto más tiempo pasa, más desgaste acumulan las puntas.
Cada cuánto se lava normalmente
La frecuencia la marca el cuero cabelludo, no las puntas. Lo importante es que cada lavado sea suave: aplica el champú solo en la raíz, deja que la espuma resbale por las puntas al aclarar y no frotes los extremos.
Cada cuánto conviene sanear las puntas
Lo habitual es cortar de 1 a 2 centímetros cada 8 a 12 semanas. Si las puntas ya están muy abiertas, es mejor hacer un corte algo mayor y después mantener la rutina de cuidado, para que las nuevas puntas duren sanas más tiempo.
Cuidados recomendados
- Usar un champú suave, sin sulfatos ni siliconas, y aplicarlo solo en el cuero cabelludo.
- Aplicar mascarilla o acondicionador en cada lavado, de medios a puntas.
- Usar un producto sin aclarado con el pelo húmedo para mantener la hidratación.
- Proteger siempre del calor antes de usar secador, plancha o tenacillas, y bajar la temperatura.
- Secar presionando con toalla de microfibra o camiseta de algodón, sin frotar.
- Desenredar con peine de púas anchas o cepillo desenredante, empezando por las puntas.
- Dormir con funda de satén o seda, o con el pelo recogido en una trenza suelta.
- Usar coleteros sin metal y no apretar demasiado los recogidos.
- Proteger el cabello del sol, el cloro y el agua salada.
- Aplicar unas gotas de aceite en las puntas para aportar brillo y flexibilidad.
Falsos mitos sobre las puntas abiertas
Realidad. Falso. Se pueden sellar y disimular de forma temporal, pero la única solución definitiva es cortarlas.
Realidad. Falso. El crecimiento depende de la raíz. Cortar evita que la abertura suba y el pelo se rompa, por eso el largo se mantiene mejor.
Realidad. Falso. Cualquier cabello puede abrirse, aunque en el largo es más frecuente porque las puntas son más antiguas.
Realidad. Falso. Las siliconas pegan la punta y dan brillo inmediato, pero ocultan el daño y no lo reparan.
Falsos consejos que conviene evitar
- Quemar las puntas (velaterapia): no hay pruebas de que sea más eficaz que un buen corte y daña la fibra.
- Cortarse las puntas con tijeras de casa: las tijeras sin filo abren aún más la fibra.
- Arrancar o separar las puntas abiertas con los dedos: rompe el cabello más arriba.
- Cepillar el pelo mojado desde la raíz: el cabello húmedo es más frágil y se rompe con facilidad.
- Aplicar calor alto sin protector: es una de las principales causas de puntas abiertas.
Si las puntas se abren muy rápido después de cada corte, acude a tu peluquero para revisar el estado de la fibra y tus rutinas de calor o de color. Si además notas que el pelo se rompe a media altura o se cae en cantidad, consulta con un dermatólogo.
Sin sulfatos, sin siliconas, sin parabenos

Sea cual sea tu tipo de cabello, una buena rutina empieza por entender qué lleva tu champú. Tres grupos de ingredientes concentran buena parte del debate en el cuidado capilar: los sulfatos, las siliconas y los parabenos. Conocer qué hacen ayuda a corregir los problemas de raíz en lugar de limitarse a disimular los síntomas.
Qué son los sulfatos y por qué conviene evitarlos
Los sulfatos, como el Sodium Lauryl Sulfate (SLS) o el Sodium Laureth Sulfate (SLES), son tensioactivos: limpiadores muy potentes que generan mucha espuma y arrastran la grasa con gran eficacia. El inconveniente es que no distinguen entre la suciedad y los lípidos naturales que protegen el cuero cabelludo y la fibra capilar.
- Resecan el cabello y el cuero cabelludo: eliminan la grasa protectora y dejan el pelo áspero, con frizz y puntas abiertas.
- Pueden irritar: en cueros cabelludos sensibles pueden provocar picor, tirantez o descamación.
- Efecto rebote en cabello graso: al eliminar el sebo de forma agresiva, el cuero cabelludo puede reaccionar produciendo más.
- Apagan el color: arrastran antes el tinte y las mechas.
- Acortan los tratamientos: reducen la duración de alisados y tratamientos de keratina.
- Rizos sin definición: en el cabello rizado, que ya es más seco, aumentan el encrespamiento.
Qué son las siliconas y por qué conviene evitarlas
Las siliconas, como la dimeticona y sus derivados, recubren la fibra con una película que da sensación inmediata de suavidad y brillo. Ese efecto es cosmético: no repara el cabello, solo lo disimula.
- Acumulación: algunas siliconas no se eliminan bien con champús suaves y se van depositando lavado tras lavado.
- Pelo pesado y sin volumen: la capa acumulada apelmaza el cabello, sobre todo el fino y el graso.
- Dificultan la hidratación: la película limita que los activos nutritivos lleguen a la fibra.
- Ocultan el daño real: el pelo parece sano mientras el problema sigue ahí.
- Rizos apagados: el peso de la película estira el rizo y le resta definición.
Por eso muchos champús con siliconas se combinan con sulfatos: hace falta un limpiador fuerte para retirar lo que se acumula.
Qué son los parabenos
Los parabenos, como el methylparaben o el propylparaben, son conservantes muy utilizados para evitar que los cosméticos se contaminen con bacterias y hongos. En la Unión Europea están regulados y solo se permiten algunos, en concentraciones limitadas. Aun así, cada vez más personas prefieren fórmulas que prescinden de ellos y usan sistemas de conservación alternativos, buscando productos lo más respetuosos posible con el cuero cabelludo.
Cómo reconocerlos en la etiqueta (INCI)
El INCI es la lista de ingredientes que aparece en el envase, ordenada de mayor a menor concentración. No hace falta memorizar nombres: basta con fijarse en algunas terminaciones.
- Sulfatos: busca ingredientes que terminen en sulfate. Los más habituales en champús son Sodium Lauryl Sulfate, Sodium Laureth Sulfate, Ammonium Lauryl Sulfate y Ammonium Laureth Sulfate.
- Siliconas: suelen terminar en -cone, -conol o -siloxane. Algunos ejemplos son Dimethicone, Amodimethicone, Dimethiconol y Cyclopentasiloxane.
- Parabenos: terminan en paraben, como Methylparaben o Propylparaben.
Un truco práctico: si uno de estos ingredientes aparece entre los primeros de la lista, está presente en una cantidad importante.
Qué aporta una rutina sin sulfatos, sin siliconas y sin parabenos
- Limpieza eficaz pero suave, apta para uso frecuente.
- Cuero cabelludo más cómodo, sin tirantez.
- Cabello que recupera su comportamiento natural, sin acumulaciones.
- Color, mechas y tratamientos que duran más.
- Fórmulas con un pH en torno a 5,5, similar al del cuero cabelludo.
El periodo de adaptación o detox: de 2 a 4 semanas
Al pasar a una rutina sin sulfatos ni siliconas, el cabello atraviesa un periodo de adaptación o detox que suele durar entre 2 y 4 semanas. El motivo principal es la ausencia de siliconas: durante años, esas siliconas han recubierto la fibra con una película que daba un tacto suave y un brillo inmediato. Al dejar de usarlas, esa capa se va eliminando lavado a lavado y el cabello muestra su estado real.
Por eso, al principio es posible que el pelo se note más áspero, encrespado o menos manejable, o que no parezca tan limpio y ligero como antes. Al mismo tiempo, el cuero cabelludo se reajusta a una limpieza más suave y equilibra su producción de grasa. Es normal y pasajero: conviene ser constante y no volver a productos con siliconas o sulfatos en esas primeras semanas. Pasadas esas 2 a 4 semanas, eliminados los restos de siliconas y con el cuero cabelludo equilibrado, se empiezan a notar los resultados.
Ten en cuenta también que los champús sin sulfatos hacen menos espuma, y eso no significa que limpien menos.
Tu rutina Dalire
Qué buscar en una rutina para puntas abiertas
Lo ideal es combinar un champú suave sin sulfatos ni siliconas con una mascarilla reparadora, un producto sin aclarado que proteja del calor y un aceite para las puntas. Sin siliconas, el cuidado no se limita a disimular el daño: hidrata la fibra de verdad y ayuda a que las puntas recién saneadas se mantengan sanas más tiempo.
Nuestra recomendación final: tu rutina Dalire para puntas abiertas
Si después de leer esta guía quieres poner en práctica todo lo anterior, estos son los productos de Dalire que mejor encajan con el cabello con puntas abiertas. Todos son sin sulfatos, sin siliconas y sin parabenos, con pH 5,5.






Cómo usarlos: lava con el champú Molecular aplicándolo en la raíz, pon la Mascarilla Molecular de medios a puntas y aclara. Con el pelo húmedo, aplica el Leave In Molecular o el Leave In Keratina si vas a usar calor, y termina con unas gotas de aceite en las puntas. Sanea las puntas cada 8 a 12 semanas para mantener los resultados.
Cosmética capilar sin sulfatos, sin siliconas y sin parabenos.
DALIRE.COM